By Javier

Las PUPILAS, la puerta de la Luz

Las pupilas son aquellos agujeritos que tenemos en los ojos, de color oscuro a través del cual nos entran las imágenes del mundo.

Las pupilas probablemente sea de las partes que más nos fijamos cuando hablamos con alguien, aunque indirectamente no lo sepamos. Parecen que tienen vida propia, ya que su movimiento no es controlado voluntariamente, se controla a través del Sistema Nervioso Autónomo, así que pueden expresar emociones, alegría, tristeza, ira, mentira. Su verdadera función es controlar la intensidad luminosa que nos llega a la retina, adaptarse a las condiciones de iluminación y a la vez protegerla de una exceso de luz.

En la antigüedad se utilizaba la planta Atropa Belladonna, que significa bella mujer. Se usaba el jugo de la baya de belladona, por las cortesanas para realzar sus pupilas, aunque había que tener mucho cuidado ya que era altamente tóxica. En la actualidad se utiliza en oftalmología.

En las revisiones optométricas que realizamos con la linterna controlamos que las pupilas sean del mismo tamaño, que reaccionen a la luz, que el tamaño sea el adecuado, que reaccionen de forma simultanea.

Miosis, es cuando las pupilas se contraen para evitar que entre luz en el ojo, el movimiento de contraerse es producido por los músculos del iris. Su acción contraria es conocida como Midriasis, la dilatación de las pupilas, por ejemplo en condiciones de poca luz. Las pupilas funcionan como el diafragma de una cámara de fotos. El acto de contraerse y dilatarse proporciona mucha información, ya que nos puede indicar un problema de tipo neurológico, dependiendo si es a la hora de contraerse o a la hora de dilatarse, la vía óptica que está afectada será diferente.

En los humanos las pupilas son de forma redonda, pero eso no es igual para el resto de especies, hay algunas que las pupilas no tienen esta forma, lo que hacen es adaptarse a las condiciones de luz en las que cazan. Tal es el caso de animales que cazan por la noche.

Como decía Sabina en su canción:

Sus palabras decían de memoria lo que dicen todos, sus pupilas contaban historias para no dormir.
A estas alturas conocerás que a las pupilas no se les puede engañar, así que cuando quieras saber lo que alguien piensa de nosotros, mírale fijamente a las pupilas y verás todo lo que te pueden contar.