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by Javier

Someterse a una serie de sencillas pruebas auditivas es una garantía para determinar si podemos estar padeciendo una pérdida auditiva y en su caso, el nivel de gravedad de esta.

En Guadalvisión realizamos estas comprobaciones y, gracias a ello, cientos de pacientes han reconducido sus dificultades y problemas de audición, devolviéndoles con ello su independencia, seguridad, autonomía y capacitación para continuar inmersos en el desarrollo de su vida laboral ,familiar y social con absoluta normalidad.

La importancia de someternos a pruebas auditivas: diagnóstico precoz y tratamiento efectivo.

En nuestro país, más del 10% de la población, lo que equivale a casi 5 millones de ciudadanos, sufren problemas de pérdida de audición.

Históricamente estas afecciones comenzaban a dar la cara en la inmensa mayoría de los casos en edades medias que sobrepasaban los 50 años, como un síntoma propio del paso del tiempo.

Sin embargo, el uso continuado de las nuevas tecnologías, los auriculares que de forma constante se utilizan para escuchar música, películas o conversaciones telefónicas o por videoconferencia están anticipando considerablemente la edad media de los afectados por patologías auditivas.

Otras causas pueden ser la acumulación de cerumen, la exposición diaria a ruidos estridentes por razones laborales sin las debidas medidas de protección, infecciones, traumatismos…

Es por ello que se recomienda hacer una revisión de la capacidad auditiva que tenemos con el fin de detectar anomalías, corregir problemas y evitar un avance desmesurado.

Pero ¿Cuáles son las principales y más comunes pruebas auditivas con las que determinar si oímos correctamente o por contra estamos perdiendo capacidad y a qué nivel?

1.- Audiometría: la primera y más determinante prueba por excelencia, que nos ofrece información acerca de si estamos dentro de los parámetros de audición que se consideran normales o por contra presentamos dificultad auditiva. Mediante unos auriculares, el paciente va escuchando tonos y sonidos diferentes y con intensidades varias de forma que se puede determinar y verbalizar al especialista si los percibe con claridad o por contra admite problemas para su correcta audición o identificación.

2.- Timpanometría: para saber si los sonidos atraviesan con normalidad el oído medio y el tímpano mediante un pequeño aparato con un micrófono incorporado que se adentra en el conducto auditivo de modo que, al emitir sonidos, se pueda comprobar la forma en que las ondas sonoras rebotan contra el tímpano. Es una prueba que se usa muy comúnmente en niños pequeños ya que para recibir la información no se precisan respuestas ni participación activa del paciente.

3.- Electrococleografía: en esta ocasión un electrodo en contacto con el tímpano facilitará la información del grado de actividad de la cóclea y del nervio auditivo. Son pruebas muy útiles a la hora de detectar casos de sordera, incluso las más severas.

Estas y otras pruebas auditivas de mayor o menor complejidad, sirven para determinar el posible grado de afección en la audición de pacientes de todas las edades. Por eso, desde Guadalvisión recomendamos revisiones periódicas pero sobre todo si detectamos signos o síntomas que pudieran dar la voz de alarma ante alguna anomalía auditiva.

Javier Narciso
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Pruebas auditivas en Guadalvisión: evaluación de la audición