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by Javier

La miopía es un defecto refractivo que impide ver correctamente objetos lejanos, que se observan borrosos, mientras que se ve con nitidez objetos cercanos. Se produce debido a un mayor tamaño del globo ocular y, como consecuencia, la imagen no se forma en la retina, sino delante de ésta.

La miopía se puede corregir con lentes, ya sean con gafas como con lentillas. Además, puede operarse con cirugía refractiva láser (también utilizada para corrección del astigmatismo o la hipermetropía). La miopía puede también tratarse para reducirla o ralentizar su avance con lentillas tipo Orto-k, pero hoy vamos a centrarnos en las lentes ICL para la corrección de la media y alta miopía.

¿Qué son las lentes ICL para alta miopía?

Aunque la cirugía refractiva es una muy buena opción para un amplio sector de la población, existen casos en los la cirugía láser no es el procedimiento recomendado; por ejemplo, en casos de personas con muy alta graduación de miopía; que tengan una córnea de determinadas características que no haga posible el proceso (forma o grosor de la córnea); por la edad; o por sufrir de ojo seco. Tanto en estos casos como otros se cuenta con la opción de la implantación de las lentes intraoculares para alta miopía (lentes ICL).

Las lentes ICL son lentes blandas y biocompatibles que se implantan de forma permanente entre el iris y el cristalino, conservando este (lente fáquica) y sin necesidad de modificar la córnea. Con ellas se corrigen medias y altas graduaciones de miopía y se consigue una rápida recuperación visual. Está indicada en pacientes que tengan una miopía media o alta y que tengan una córnea delgada u ojo seco (aquellos que no eran candidatos a usar la cirugía refractiva láser).

La intervención para la colocación de la lente ICL es relativamente simple, se realiza con anestesia local realizando una pequeña incisión (que no suele precisar sutura) y desde la que se inyecta la lente plegada, que se acomoda entre el iris y el cristalino. La lente funciona de forma similar a como lo haría una lentilla externa, pero sin las molestias asociadas a estas. Es permanente y el paciente solo la nota porque ha mejorado su visión, además, lo hace en un plazo muy breve de tiempo.

Una ventaja importante de estas lentes es que permiten corregir al mismo tiempo el astigmatismo y la miopía (o astigmatismo e hipermetropía). Las lentes ICL también se utilizan para la hipermetropía media y alta.

Los avances en la corrección de defectos refractivos nos permiten contar con opciones para casi todo tipo de pacientes siendo la implantación de las lentes ICL una opción que ofrece excelentes resultados.

Javier Narciso
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Lentes ICL para alta miopía