La miopía es un problema visual cada vez más frecuente en niños y adolescentes. No se trata únicamente de “ver mal de lejos”, sino de una condición relacionada con un crecimiento excesivo del ojo. Cuando este crecimiento continúa durante años, aumenta el riesgo de desarrollar problemas importantes en la edad adulta, como desprendimiento de retina, glaucoma, cataratas precoces o degeneración macular miópica.
Actualmente, la miopía se considera un problema de salud visual mundial. Los expertos han observado que el aumento del tiempo en interiores, el uso prolongado de pantallas y la reducción de actividades al aire libre están favoreciendo su aparición a edades cada vez más tempranas.
Existen varios factores que aumentan el riesgo de progresión:
• Tener padres miopes.
• Inicio de la miopía antes de los 8 años.
• Uso excesivo de móviles, tablets y ordenadores.
• Muchas horas de estudio o trabajo en cerca.
• Pasar poco tiempo al aire libre.
Por este motivo, es muy importante realizar revisiones visuales periódicas durante la infancia. Detectar la miopía de forma precoz permite actuar antes y mejorar el pronóstico visual futuro.
Los padres pueden ayudar siguiendo medidas sencillas:
• Favorecer al menos 2 horas diarias al aire libre.
• Limitar el tiempo de pantallas.
• Realizar descansos visuales frecuentes.
• Mantener una buena iluminación durante el estudio.
• Vigilar si el niño se acerca demasiado a libros o dispositivos.
Hoy en día existen tratamientos específicos para intentar frenar la progresión de la miopía. Entre ellos destacan las lentes oftálmicas especiales para control de miopía, las lentes de contacto blandas de desenfoque periférico, la ortoqueratología (lentes nocturnas) y la atropina a bajas dosis.
Uno de los avances más recientes es Ryjunea®, el primer medicamento aprobado en Europa específicamente para el control de la miopía infantil. Se trata de atropina al 0,01%, un colirio diseñado para ralentizar el crecimiento del ojo con buena tolerancia y mínimos efectos secundarios.
Actualmente, muchos especialistas consideran que los tratamientos combinados ofrecen los mejores resultados. La combinación de atropina con lentes específicas de control de miopía puede ayudar a conseguir una reducción mayor de la progresión que utilizando una sola terapia.
Cada niño necesita una valoración individualizada. La edad, la graduación, la velocidad de progresión y los hábitos visuales son factores fundamentales para elegir el tratamiento más adecuado.
El objetivo del control de la miopía no es solo reducir dioptrías, sino proteger la salud visual futura del niño.

